Pedir reparaciones al arrendador de forma eficaz
La solicitud de reparación es el escrito con el que un inquilino comunica al arrendador que algo de la vivienda necesita arreglo. La mayoría manda un WhatsApp, recibe una respuesta vaga y tres meses después sigue esperando sin poder probar nada. El escrito importa porque el artículo 21 de la Ley de Arrendamientos Urbanos obliga al arrendador a realizar las reparaciones necesarias, y el artículo 21.3 impone al arrendatario el deber de comunicar el desperfecto a la mayor brevedad. Mientras no lo haya comunicado —y no pueda probar cuándo— el reloj no ha empezado a correr.
Quién repara qué
- El arrendador responde de todas las reparaciones necesarias para conservar la vivienda habitable: estructura, cubierta, instalaciones de agua, gas, electricidad y calefacción, humedades y estanqueidad. No puede repercutirle el coste, salvo que el daño lo haya causado usted.
- El arrendatario asume las pequeñas reparaciones por el desgaste ordinario del uso: juntas, cambio de un cristal roto, desatascos corrientes, bombillas.
- El desgaste nunca es del inquilino. Un aparato que envejece con normalidad lo repone el arrendador, aunque lo haya usado usted.
- Obras urgentes: si la reparación es imprescindible para evitar un daño inminente, puede realizarla y reclamar su importe al arrendador, previa comunicación.
Redactarlo de forma incontestable
- Describa el desperfecto, no la molestia. «Entra agua por el techo del dormitorio trasero, en una superficie de unos 40 cm, húmeda al tacto» es mejor que «hay una gotera arriba».
- Feche la primera aparición y cada aviso posterior. Esa línea establece desde cuándo lo sabe el arrendador.
- Indique la consecuencia — sin calefacción en febrero, un menor con asma durmiendo en una habitación con moho, un fallo eléctrico. La urgencia se juzga por el efecto, no por los adjetivos.
- Adjunte fotografías fechadas. Dos o tres bastan; nadie mira cuarenta.
- Fije un plazo razonable y ofrezca acceso. Los arrendadores dilatan alegando que no pudieron entrar: enumere sus disponibilidades y elimine el argumento.
- Anuncie el paso siguiente si vence el plazo: junta arbitral de consumo, servicios técnicos municipales o vía judicial. Una vez, con calma, al final.
Envíelo por burofax si hay algo en juego
Un correo basta para un primer aviso. En cuanto haya riesgo, humedad, calefacción o un arrendador que no contesta, pase al burofax con acuse de recibo. La prueba de la fecha es lo que falta invariablemente en los expedientes que se pierden.
No deje de pagar la renta
Es el error que arruina casos sólidos. Dejar de pagar porque no le reparan le expone a un procedimiento por impago, mucho más sencillo de ganar para el arrendador que su reclamación de obras para usted. Si la vivienda ha quedado parcialmente inhabitable, lo que corresponde es reclamar una reducción de la renta —judicialmente si hace falta—, no aplicársela por su cuenta.
Si no pasa nada
- Insista por escrito, citando la fecha del primer burofax.
- Junta arbitral de consumo de su comunidad autónoma: es gratuita y desbloquea bastantes situaciones.
- Servicios técnicos o de salud pública del ayuntamiento si hay insalubridad o peligro; pueden inspeccionar y requerir al propietario.
- Conserve todo. Escritos, acuses, fotografías, visitas de industriales, citas incumplidas. Estos asuntos se ganan con la cronología.